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Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
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Coágulo religioso
29 de agosto del 2008
Columna del escritor Gerardo Oviedo
El sonido y la furia
publicada en el periódico El Cambio
     
Gerardo Oviedo    
     
COÁGULO RELIGIOSO
   
     
     
     

Todas las perversiones animales las tenía el arzobispo. Soñaba con niñas desnudas y niños crucificados. Desde que había sido ordenando sacerdote había sido pederasta. Creía en Dios y aborrecía al Diablo. Era un conglomerado de contradicciones en una misma persona. Estaba en contra del aborto, y, aunque conocía a sacerdotes honrados, la mayoría tenía la mente retorcida al intentar clausurar su conducta sexual y abonaban por la concepción a diestra y siniestra de la especie humana. Por supuesto, maldecía el uso del condón y de la píldora. “Cosas del demonio”, argumentaba en charlas públicas en la curia. El plástico era por antonomasia, la cuna del mal donde moría la simiente masculina y la píldora la bomba atómica, al comparar las trompas de Falopio con Hiroshima y Nagasaki. Así como la ociosidad era la cuna de todos los pecados. Pero el arzobispo había enfermado hacia un par de años de gonorrea durante un viaje al extranjero y por eso, ya en lo oscurito, se calzaba un condón bautizado para que los espermitas no cayeran en desgracia para toda la eternidad y de paso, no contrajera virus más endemoniados.

El arzobispo sabía de historia ecuménica, porque desde el seminario lo habían obligado a leer, pero a veces, cuando no encontraba a Dios por ningún lado, tartamudeaba. Sobre todo cuando veía a jovencitas con prendas provocativas como minifaldas y pantalones entallados y un hilo sudoroso le cuadriculaba el rostro. Eso había visto en tantas partes del mundo y bajo la sotana camuflaba sus erecciones. Como las que tenía cuando a veces soñaba que estaba en una época remota. Donde fuego y brujas se mezclaban. Ahí, el sueño se volvía grosero. Se imaginaba torturando infantes con hierros candentes. O cosiéndole ojos, pubis y boca a jovencitas con hilo de cáñamo y agujas con forma de penes. Sabía perfectamente de donde venía su propensión a estos sueños húmedos. Era un crítico implacable del Marqués de Sade. Sobre todo en su parte filosófica y por eso leía con más frecuencia sus textos que los textos sagrados.

La vida eterna también le preocupaba, pero si Voltaire se había arrepentido en el último segundo de su vida y le habían dado el sacramento de la extremaunción de los santos óleos, a él por qué no. Así que podía pecar un poco y luego arrepentirse. Además, toda guerra no era una propuesta divina, sino humana. Terrenal. Por eso le absorbía el seso mirar fotografías de los campos de concentración nazis, y, cuando internet había entrado por uso y costumbre de sacerdotes mucho más jóvenes y pervertidos, el arzobispo descubrió páginas increíblemente hermosas: Descuartizados en tiempo real y pornografía infantil. Incluso hizo un pedido anónimo para comprar una película snuff y rezar cada vez que la miraba. Donde a una secuestrada la vestían de sacerdotisa y la degollaban mientras era violada. Porque sólo ahí la mujer aparecía, él había votado en contra de la ordenación de mujeres como sacerdotes. “Sería una aberración de la naturaleza, como lo son los homosexuales, quienes arderán en el fuego eterno por enfermos.”

“Una cara es la que tenemos y otra la que debemos representar”, había sido su vértice ético de honestidad. Por eso siempre echaba los hombros hacia atrás para caminar erguido. Detestaba la teoría darwiniana de que los hombres provenían de una evolución de los primates, así que todos los días, tuviera o no pelo, se tonsuraba la barba y, cada cinco o seis meses, se depilaba el cuerpo para eliminar todo vestigio animal. Se sentaba con propiedad y elegancia en actos protocolarios y comía con los meñiques apuntando al techo. No llevaba una sola arruga en toda su vestimenta.  Y cuando masticaba, cerraba la boca para que no entraran moscas. Hacia ejercicio con frecuencia y nadaba dos o tres kilómetros por semana dentro de su residencia oficial y jugaba golf cada quince días con políticos empresarios.

Hoy tenía una encomienda ineludible. Debía dar un discurso en la cámara de representantes. Su voz tenía que ser oída junto a la de millones más. Aquellos que estaban olvidados de las manos del gobierno y estaban entre los dedos de Dios y de él. Sabía que a menor índice educativo, mayor propensión al fanatismo. Por eso sus más acendrados seguidores eran humildes que buscaban un pedazo de gloria en un valle de lágrimas negras. Por eso también abogaba por que dentro de la enseñanza primaria y secundaria y hasta universitaria se incluyera El génesis divino como principio histórico de la humanidad. “Nada de changos y esas chingaderas”

 El arzobispo caminó con gallardía hasta el templete del congreso. Su comitiva ya estaba acomodándose a su derecha. Subió los 16 escalones. Saludó con cortesía a quienes le extendían la mano durante el trayecto. Incluso una senadora le besó la mano. El arzobispo la bendijo. Dio media vuelta y se dirigió al podio. Tosió una vez para aclararse la garganta. Inclinó la cabeza como si rezara y juntó las manos. Toda la concurrencia estaba expectante. Se podía oír el caer de una aguja. De pronto, con una potencia retórica, y unos pulmones envidiables debido a la natación, exclamó:
—¡Cristianismo sí, comunismo no! Fue mi lema de juventud. Hoy, ante ustedes, vida sí, aborto no. Vida sí, eutanasia no. El país no puede ser grande cuando existan personajes aberrantes como los que se dicen progresistas. Que promueven el libertinaje como modo de vida. El progreso, hermanos y hermanas, es honrar a Dios por sobre todas las cosas del mundo. Porque en su infinita gloria, alcanzaremos tarde o temprano, la vida eterna. Y quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra...

 
EXTRA 1: La audacia de la esperanza está en curso. Y aunque se sabe que las negociaciones bajo la mesa siempre se dan, Barack Obama es inimaginablemente mejor candidato que el títere de George W. Bush, John MacCain.  Porque este soldado, por su decidido apoyo a una guerra fraticida, bien podría cabalgar junto a los 4 jinetes del Apocalipsis. EXTRA 2: La Suprema Corte de Justicia de la Nación, siempre cómplice de los bajos fondos, esta vez dictaminó para bien de una sociedad plural y esperanzada: Constitucional la ley de aborto en el DF. Ahora sí se podrá aminorar la muerte de cientos de mujeres que acudían a clínicas clandestinas en condiciones insalubres. Esperemos que los poblanos se sumen a esta ley benéfica y no haya migrantes hacia la ciudad de la Esperanza. EXTRA 3: Un correo que me llegó: EL COMITÉ ESTATAL EN DEFENSA DEL PETRÓLEO INVITA: A  LOS INTEGRANTES DEL MOVIMIENTO EN DEFENSA DEL PETRÓLEO COORDINADORAS DE COLUMNAS, BRIGADAS, REPRESENTANTES DE ORGANIZACIONES SOCIALES Y POLÍTICAS QUE PARTICIPARON EN LA CONSULTA CIUDADANA SOBRE LA REFORMA ENERGÉTICA: A LA ASAMBLEA INFORMATIVA QUE SE REALIZARÁ DE MANERA SIMULTÁNEA EN LAS 32 ENTIDADES DEL PAÍS EL DOMINGO 31 DE AGOSTO A LAS 11:00 A.M. EN LAS QUE SE DARÁ A CONOCER EL PLAN DE ACCIÓN DE RESISTENCIA CIVIL PACÍFICA EN DEFENSA DEL PETRÓLEO. NOS VEMOS EN EL ZÓCALO DE PUEBLA. NO FALTES.

   
     


   
   
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