Literator, literatura contemporánea
Novelas, prosa, cuentos, poemas, ensayos, libros,
artículos periódisticos, columnas, blogs, talleres de literatura

Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
correo: ge-o@literator.de
 
 
¿Cómo se escriben las historias?
1º de agosto del 2006
Columna de Gerardo Oviedo
El sonido y la furia
publicada en el periódico El Cambio
     
     
     
     
¿Cómo se escriben las historias?    
     
Gerardo Oviedo    
     
     
     

Hay dos clases de hombres: 
quienes hacen la historia y 
quienes la padecen.
Camilo José Cela
 

 

8 de julio. Medio millón en una sola voz, en canon, cantirrimada: “Si no hay solución, habrá revolución”. El poco sol perfilaba unas nubes grises. ¡Ya viene la lluvia!, dijo una señora a mi lado, pero la de atrás le contestó: Qué importa, sólo hay que apretujarnos otro poco. En ese momento en el zócalo de la ciudad de México no cabía un alfiler más. Andrés Manuel venía caminando por en medio de la valla y su imagen apareció en la pantalla gigante que colgaba a la mitad del templete, sobre las cabezas de Elena, de Rosario, de Fernando, de Soledad, de Ernesto, de Luis y de tantos más. La ovación comenzó: “No estás solo” “No estás solo”.  Y desde lejos: de Izazaga una ola auditiva comenzó a deslizarse por 20 de noviembre hasta llegar al corazón de la capital: “Voto por voto, casilla por casilla” Andrés Manuel subió por unos angostos escalones y ya, en medio del entarimado, alzó los brazos para saludar, ahí vino la explosión: “Pre-si-dente” “Pre-si-dente”. La mujer que estaba delante de mí, con el pelo entrecano y chaparrita, sostenía en la mano un cartel con la fotografía de López Obrador: “Quiero verlo”, le dijo angustiada al hombre que la acompañaba, “Quiero verlo”. Y alzó su brazo con su cartel en la mano para que por lo menos se dieran cuenta de su presencia, de que ahí estaba, entregada en cuerpo y alma a una causa justa: “Por el bien de todos primero los pobres”, primero los que menos tienen, los olvidados de siempre, los más pobres. Axioma que valida una expresión que Andrés Manuel puso en boca de todos: “No es posible que unos cuantos tengan todo, mientras que la mayoría carece hasta de lo más indispensable para vivir”.

16 de julio. Más de un millón de personas se congrega para marchar del museo de antropología e historia natural hacia el zócalo capitalino. Miles llevan pancartas: “No al pinche fraude” “Felipe entiende el pueblo no se vende”. Cientos de poblanos van gritando a lo largo de Madero: “Calderón, mafioso, te pareces al precioso”. Una señora embarazada lleva en su vientre un deseo, una suplica, un grito que no quiere para su hijo que está por nacer: “No quiero que mi hijo nazca en un país que esté embarrado de Fecal”.  La ironía va creciendo, en aumento, un hombre mayor lleva de la correa un perro de raza pequeña del cual cuelga un letrero: “Yo no defeco, sino hago caca”, mientras hombres y mujeres corean: “De norte a sur, de este a oeste, ganaremos esta lucha, cueste lo que cueste”. La multitud es inmensa y se pierde de vista. El zócalo parece quedar pequeño para una sola consigna: Voto por voto, casilla por casilla.

30 de julio. Más de dos millones de personas marchan. Es la manifestación más grande de toda la historia de México. Se rompen cifras. Se proclama la asamblea más numerosa del mundo, para el libro Guinness, sonríe una joven que pasa a mi lado. Algarabía y enojo se conjugan como sinónimos y antónimos. Grupos bailan cumbias mientras los que vienen detrás escuchan norteñas. Un hombre con zancos se eleva y en la cabeza lleva una máscara de Felipe Calderón Hinojosa. La gente le chifla, se enardece y después rompe a reír cuando un par de hojas arrugadas vuelan hacia él. Otro hombre lleva en una cartulina un poema todo en minúsculas: “salomón tenía unas ruinas ke cambió por un caballo/moisés subió al empire state desatando la ira de los medios/calígula era un samaritano ke vagaba por chicago/carlos marx viajó en metro bajándose en la estación de leningado/stalin le pidió una moneda al maquiavelo redentor/mientras gandhi cobijaba una gordura en wall street/teresa de calcuta era una astronauta/y federico garcía lorca era el único ke se salvaba entre tantos cataclismos/¿podría ser un mundo al revés borrado de un plumazo?/la metáfora es elocuente, por sus atrocidades desgarrada/ la historia ha sido escrita a punta de balazos:/hitler, mussolini, franco, pinochet, videla, stroessner,/sátrapas yunquistas de una derecha reaccionaria/y hoy se quiere en mi patria alzar: felipe de jesus del sagrado dictador/pero ni en los sueños de mis ojos/¡pasará!

Ya en el templete: Andrés Manuel López Obrador, arropado por el grito: “No estás solo”, hace el llamado más enérgico de resistencia civil para que los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación cuenten voto por voto, casilla por casilla: ¿Entonces nos quedamos en asamblea permanente aquí en el zócalo?, pregunta. Y miles de manos se levantan en respuesta afirmativa, entonces concluye: ¡Yo también me quedo aquí con ustedes!

¿Realidad o ficción de una microciudad en una macrociudad?

1) En el cuento de Julio Cortázar “La autopista del sur”, del libro “Todos los fuegos el fuego”, se cuenta la gestación histórica de una sociedad a través de una metáfora brillante: un embotellamiento en una autopista que se convierte en un elemento circunstancial y a la vez determinante para que diferentes personajes se interrelacionen y sean descritos por el autor según el vehículo que conducen: el auto 404, la Dauphine, al volkswagen, al Taunus, al chevrolet, al citröen, el Caravelle.  Esto me lleva al primer planteamiento: Después de la convocatoria de López Obrador para que miles de personas se quedaran en el zócalo capitalino, lo primero que parecía que iba a imperar era la Ley de Murphy: “Si algo tiene la posibilidad de salir mal, saldrá mal”. Y para sostener tal presagio, un aguacero cayó sobre la ciudad, luego un desconcierto porque a esa hora se estaban instalando las carpas que posteriormente servirían para guarecernos del clima. Tampoco había más que cartones para acostarse y no teníamos cobertores, pero, como la entraña estaba caliente, en ese momento era lo único necesario para abrigarse. Todo indicaba que iba a ser así.

2) En el cuento de Gabriel Wolfson, “Ballenas” ya no se cuenta la gestación de la sociedad desde el principio, sino que ésta ya se encuentra en una etapa terminal, es decir, AZ, personaje principal tiene todo a la mano para ser feliz porque el lugar donde vive es semejante a una plaza comercial. Pero AZ busca una libertad que no le es dada por la circunstancia de que no la conoce, pero que la intuye. Y algún día bajará los más de 150 pisos donde vive y por primera vez irá al exterior para respirar sin esa asfixia que le corroe los pensamientos. El segundo planteamiento: Una vez que en el campamento del zócalo capitalino se empezó a solventar lo más indispensable como fue la ubicación de los estados por orden alfabético, el suministro de víveres y la delimitación mediante lazos para proteger el territorio de los congregados, el campamento de Puebla pareció asolado por momentos por ese descontrol que lo caracterizó durante toda la campaña electoral en Puebla. ¿Tantos generales, tan pocas ideas y pelearse por una cobija? Porque una cosa parece cierta: El PRD estatal fue rebasado por la sociedad civil, y, los resultados que obtuvieron en estas elecciones fueron gracias al arrastre de López Obrador, sin el cual, el PRD estatal se hubiera desmoronado como un montón de piedras rulfianas.

Pero independientemente de estos planteamientos, el ambiente general de la microciudad era de algarabía, festejos y una ebullición que parece ir creciendo entre todos los convocados, desde Aguascalientes hasta Yucatán, desde Sonora hasta Veracruz, pasando por Tabasco y Puebla y por los 25 estados restantes, demostrando que esos votantes que apostaron por el proyecto alternativo de nación no van a aceptar otro resultado que no sea el recuento voto por voto, casilla por casilla de todos los sufragios emitidos en estas elecciones.  Ahora sólo queda esperar la noche de este día primero de agosto y saber que el tribunal electoral tenga la sabiduría y sensibilidad para bajar el fuego de esta olla de presión.  Porque es una decisión política y no judicial la que podría salvar la incipiente democracia mexicana. Hoy sólo queda la noche, porque mañana, podría salir el sol de otro color.

   
     
     
     


   
   
© Todos los derechos inclusive los de autor recaen en los autores
   


Literator http://www.literator.de
Literatura contemporánea Sugerencias, comentarios...a:
http://literator.de contacto-literat@literator.de
   
  © 2004-2010 Literator.
Todos los derechos reservados. All rights reserved