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Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
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Columna de Gerardo Oviedo Crónicas del zócalo del DF
publicada en el periódico nacional La Jornada - Día 14
     
     
martes 15 de agosto de 2006
   
     
Crónicas del zócalo del DF    
     
OPINIÓN    
     
Día 14    
     
Gerardo Oviedo    
     

Una tensa calma se apodera del campamento de Puebla mientras se reciben noticias de que en el Congreso de la Unión han golpeado a unos compañeros que intentaban levantar un campamento de resistencia civil pacífica. ¡Que no es cierto!, informa Rafael, sólo hubo empujones. ¿Y los toletazos?, Nada de eso, sólo es para espantar a la gente. Pero la gente no se espanta, aquí hay cuatro mujeres que seguirán las cuatro acciones leídas en la asamblea informativa por Andrés Manuel López Obrador el domingo pasado.

Sobre heroínas anónimas

Bajita de estatura, el pelo ya casi blanco, doña Elia Zenorina García Cruz ha estado desde que se plantó el campamento de Puebla en la ciudad de México. Tiene algunas hernias y cáncer de tiroides, pero su ánimo no decae por nada del mundo, porque esta lucha es de todos y de todas. Trabaja incansable en la cocina del campamento poblano: arreando cacerolas, preparando alimentos, llevando y trayendo trastes, lo que se necesite: “me dijo una compañera que vio en la televisión y en el radio que el señor Obrador está trayendo viejitos, que nos está amenazando con quitarnos nuestro bono de mensualidad y eso es mentira, porque yo tengo aquí, desde que empezó la lucha para que el señor Obrador sea presidente y no ha pasado nada... Yo no veo viejitos yo veo jóvenes de 55 años, (y echa una ligera sonrisa) sí hay algún viejito como yo, que nos dejen en el campamento, él no nos expone a nada. Todo eso que están diciendo en televisión y radio es mentira, aquí todo el Centro Histórico está limpio; se lavan los baños tres veces al día; en todos los campamentos pasa una barredora para barrer y lavar el campamento. El de la basura pasa tres veces por día. Aquí no está sucio, no hay borrachos, aquí en el campamento se prohíbe fumar y tomar. Todos llegamos, cenamos con mucha limpieza y a dormir. Aquí hay mucha hermandad. En todos los campamentos hay mucha hermandad, es todo lo que digo, y no le crean ni a la televisión y ni al radio. Estos nos quieren mal informar para no darnos la presidencia. Arriba el señor presidente López Obrador”. Y sigue, durante día y noche, apostada en la cocina como fiel guardiana de sus convicciones.

Guadalupe Sandoval, de cabello largo recogido en un chongo, la piel morena y los ojos semi rasgados, con el semblante de media sonrisa explica su presencia en el campamento de Puebla, convocado por Andrés Manuel López Obrador: “Ya voy para 15 días, dos semanas y estamos aquí por voluntad propia, nadie nos obliga. Nadie nos está pagando nada como se dijo aquí, que según (la gente) viene porque les están pagando; que alguien que tiene dinero les está pagando. Esa es una gran mentira, no es cierto, porque estamos aquí, como le digo, por voluntad propia, nadie le paga nada a nadie”. Y entrando en materia de cocina, abunda: “estamos preparando los alimentos con mucha limpieza porque no queremos que nadie se enferme del estómago. Todo lo que preparamos, lo preparamos con mucha higiene, entonces, si no nos metiéramos en la cocina (pues cuando llegamos si había personas que estaban enfermas del estómago) y ahorita, gracias a dios, no nos hemos enfermado, por la limpieza y el orden.”

Junto a ella su hermana Victoria Sandoval, siempre con una sonrisa cuando está sirviendo, sólo borrada por las noticias sobre los resultados de las elecciones, sobre “la porquería” del pan y del gobierno: “vengo de la ciudad de Puebla, estoy aquí... ya tengo dos semanas y mi único fin de estar en la cocina es dar un servicio bueno; unas alimentos sanos, limpios a la comunidad que estamos aquí; a la comunidad de Puebla y pues, no persigo ningún fin político, lo único que yo quiero es que exista democracia. Siempre la clase baja hemos estado luchando codo a codo y no queremos más golpes a la pobreza; somos los más golpeados en todo esto... y estamos sacrificando familia, sacrificando todo. Estamos, pues, padeciendo las inclemencias del tiempo, pero no importa con tal de lograr el conteo voto por voto, casilla por casilla, y lograr que López Obrador llegue a la presidencia de la República... y si no es así, seguiremos en la lucha hasta qué él lo decida. Ya qué él es un aliciente. Lo tenemos cerca de nosotros; está con nosotros en estos campamentos. Sus discursos nos impulsan a seguir aquí, hasta donde lo permita (y reitera con los ojos cargados de enojo) hasta donde lo permita. La lucha seguirá hasta que todos lo decidamos. Hasta que, como decimos aquí entre compañeras, estamos decididas a todo, hasta las últimas consecuencias. Estamos dispuestas a todo y no le tememos a nada. No le tememos a nada y vamos a seguir. El movimiento va bien. Cada día se suma más gente; gente que ha venido y nos pregunta qué donde hay “huelga de hambre” porque ellos también van a participar. Así que llegaremos a la huelga de hambre, hasta allí llegaremos, hasta donde sea. Este movimiento se ha iniciado y tenemos que lograr buenos resultados y nadie lo va a parar”.

Y la ganadora del concurso: “Bailando contra un fraude”, doña Juanita, ya de cariño, de 95 años, y quien se ha levantado desde el primer día “antes que muchos” y con esa indignación que le produce saberse robada desde hace años, comenta: “estoy aquí por la lucha del voto por voto, para que cambie la nación, porque ahorita, como se dice, estamos ahora si entre los ratones, los que están robando. Ya no lo permitiremos, ya no los vamos a dejar, los queremos fuera de aquí, ya ve todo lo que nos hizo el pelón. Ahora, votamos por cada presidente y por qué nos dan las espaldas, ya si no nos dan la palabra entonces ya no vamos a votar por nadie, a ver que hacen. Porque de aquí sacan de los pobres todo, de aquí comen, de aquí tienen, y los pobres ayunan, se mojan, se serenan, aguantan todas las tormentas que llegan y sufren, ¿y dónde sale toda la moneda para levantar a los ricos? Y aquí están estafando a los pobres, por eso están subiendo los ricos, ¿les van a quitar ahora si... de sus puestos de lo que trabajan? Eso no es justicia, eso es fregar al pobre, dejarlo más con los brazos cruzados, y el gobierno está para que lo ayudara a uno y no sirven para nada, porque no hay vigilación ni nada... ahora, ¿para qué queremos al Calderón? ¿al fox? Ya va a salir y nos va a dejar sumidas. Entre más días pasan no vende uno, no vemos nada, desde que entró él (Fox) fue la salación, de veras, fue la salación. Ahora dígale usted, yo no le tengo miedo, ni por la edad y me aviento a dónde quieran, porque no les tengo miedo ni me van a apantallar. Estoy a las horas que quieran citarme, estoy puesta , no le tengo miedo a la muerte.”

Y la tarde se disuelve entre aromas a café, frijoles y el guisado del día. Como verdaderas guardianas de una causa noble, las cocineras de puebla.

(continuará)

   
     
     
     


   
   
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