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Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
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Columna de Gerardo Oviedo Crónicas del zócalo del DF
publicada en el periódico nacional La Jornada - Día 22
     
     
miércoles 23 de agosto de 2006
   
     
Crónicas del zócalo del DF    
     
OPINIÓN    
     
Día 22    
     
Gerardo Oviedo    
     

Desde el templete la actriz Jesusa Rodríguez confirma: “vinieron a la ciudad de México integrantes del Frente Cívico Poblano; vinieron para ver cómo van las cosas en la Suprema Corte de Justicia de la Nación con esa vergüenza nacional del góber precioso, ¿se acuerdan?, el de las dos preciosas botellas”. Y una rechifla impregna los cuatro costados de los edificios que circundan el zócalo capitalino, desde Catedral hasta Palacio Nacional.

Una comisión del Frente Cívico Poblano –María Eugenia, Rafael, Samuel, Jorge– se entrevistó por la tarde con ella y le planteó la inconformidad, la preocupación y, sobre todo, la tardanza porque la Suprema Corte no resuelva a la brevedad posible “estas graves violaciones al Estado de Derecho por parte del gobernador Marín”.

Por eso Jesusa hace suya su voz y proclama, una vez finalizada la asamblea informativa de las 7 de la noche: “esto no debe olvidarse. No debe quedar en la impunidad. ¡Ya basta de estos políticos corruptos!”

Y el “ya basta” se convierte en nuevas silbatinas, nuevos ardores en contra del gobernador poblano, como dice Yolanda, proveniente de Sonora, con su acento norteño: “esas escorias, verdá, no pueden seguir gobernando. ¿Qué no les da pena a los poblanos tener gentes de ese tipo, verdá? ¿Qué no hacen nada los poblanos? ¿Son cortitos de memoria o qué?”, y echa una nueva silbatina para estar a tono con el resto de los convocados y así aliviar momentáneamente la rabia.

“Y es que se metió con nuestros niños”, afirma doña Gloria Nájera, del Distrito Federal, quien vino a traer un poco de comida a “los compañeros de los estados que están en resistencia, aunque yo también me estoy quedando en la delegación Xochimilco, casi llegando a la fuente de petróleos. Pero a mí me queda más o menos cerca la comida, porque tengo una hija que vive en Polanco y ahí voy. Ella también está con este movimiento, pero tiene que trabajar porque los dos trabajan, mi yerno y ella. Pero yo que ya soy pensionada, por eso estoy acá, apoyando... traje unas bolsas de arroz y frijol; además, unas latas de atún y dos bolsas de pan. Espero que les guste, porque ellos realmente están haciendo un esfuerzo por estar acá, y yo creo que todos debemos estarles agradeciendo... porque la mera verdad yo no quiero a ese Fecal, por todo lo que se ha robado, imagínese, si ya se robó antes de entrar, ora si lo impone Fox, pues nos va a ir peor... o como este góber precioso, que se metió con lo único sagrado de la vida: nuestros niños, y ellos no tienen quien los defienda...”

“Y de precioso no tiene nada ese chaparro y feo goberneitor”, sonríe a modo de chunga Rubén Zárate, de la delegación Venustiano Carranza, quien vino a escuchar el informe de Andrés Manuel López Obrador y a compartir con él “la alegría y emoción” de que en el estado de Chiapas “haya ganado uno de los nuestros; eso levanta el ánimo, me cae, eso sí es celebración... yo no sé por qué no entienden los panuchos que si quieren un país en paz, como ellos dicen, pues que se avienten el tiro de contar voto por voto, casilla por casilla, y no anden de mamilas con sus palomitas blancas cuando todos sabemos que dan golpes bajos. Yo, por lo pronto, si un día me encuentro a ese, ¿cómo se llama?, el que es del PAN... César Nava, el que le traduce todas las marranadas al Fecal... de un descontón le quito lo sabroso, aunque sé que estamos en resistencia civil pacífica, pues yo voy a actuar, como le dijera, por mi cuenta, claro, cuando sea el tiempo, pues ya ve que si no hay solución, habrá revolución”.

Y Jesusa termina de hablar para dar paso al grupo musical que hará olvidar por unos momentos todo el encono generado por los rumores que circulan en los campamentos instalados en el zócalo: “es que ya se está diciendo que el Tribunal está comprado y van a darle el gane al Felipillo, pero me cai de madres que si eso sucede, yo sí me voy a mi tierra y desde allá, aunque me maten, pero yo ni mi gente se va a dejar... (porque) la única forma de que a mí y a mi gente nos detengan es que se haga un recuento voto por voto, casilla por casilla, y si de plano perdimos, pues fue por bruta la gente que votó por el Fecal y ni modos, pero sólo así tendremos la seguridad de que perdimos a la buena y no a la mala”, dice un hombre de chaleco y bigote recortado, pero no dice su nombre, “pa’ que a los del Cisen les cueste más trabajo”, y echa una carcajada que retumba al sonoro rugir de la primera rola de la noche.

Ya por la mañana, los poblanos se dedican a un aseo general del campamento y, por encima de todo, de la cocina, que se ha convertido durante 24 días de resistencia civil pacífica en el bastión donde platican, se conocen los poblanos y poblanas y donde la lucha comienza cada mañana, “porque también, como dice Andrés Manuel, estar aquí es ya es una acción con la que se escribirá la historia de México en el futuro, una historia de dignidad y respeto, un México donde quepamos todos y todas. Ora sí, como quien dice, por el bien de todos, primero la democracia”.

(Continuará)

   
     
     
     


   
   
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