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Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
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Columna de Gerardo Oviedo Crónicas del zócalo del DF
publicada en el periódico nacional La Jornada - Día octavo
     
     
miércoles 9 de agosto de 2006
   
     
Crónicas del zócalo del DF    
     
Día octavo    
     
Gerardo Oviedo    
     
   

Toma de carreteras por los contingentes a favor del recuento voto por voto de la elección del 2 de julio pasado n Fotos: Gerardo Oviedo

La orden es clara: “nos vamos a levantar a las 5 de la mañana, porque vamos a salir”. Entonces viene la cena, y para rematar, el café negro. Después vendrá la lluvia “que no para y no para”, como dice don Jesús, de Izúcar de Matamoros. Tanta agua que los campistas del estado de Hidalgo parece que se encuentran en la costa de Veracruz.

Y a las 4, cuando la lluvia todavía no ha parado, los poblanos empiezan a trajinar. Levantan los sarapes húmedos y los extienden. ¿A dónde vamos?, es la pregunta generalizada. ¡Afuera, a mojarse!, contesta socarronamente un joven que se quedará de guardia en el campamento. “Los niños y los de la tercera edad se quedan”, se empieza a argumentar. ¿El motivo? “Por si tenemos que caminar, pa’que no se cansen”. Se repite. Entonces vuelven a acostarse y unos minutos después quedan profundamente dormidos.

Se reparten bolsas negras para que sean utilizadas como impermeables “nomás hay que hacerles unos agujeros para la cabeza y otros para los brazos”, enseña un hombre mayor que no quiere quedarse por su edad y perderse “el completo de la historia”.

Todavía no amanece y en todos los campamentos se oye la misma consigna: “acuérdense, compañeros, vayamos a donde vayamos, nuestro movimiento es pacífico y no caeremos en provocaciones”.

Los de Michoacán se confunden con los de Aguascalientes; se revuelven los de Veracruz con los de Chihuahua. Los poblanos salen del campamento envueltos en sus plásticos negros. Algunos llevan sombrillas, pero la mayoría gorras o sombreros, “de ésos que venden de a 20 pesos aquí afuerita”, dice Antonio, y se lo cala bien sobre la cabeza.

Algunas patrullas ya están preparadas para conducirlos con seguridad; ellas tampoco saben hacia dónde va la movilización. “¿Que vamos hacia el aeropuerto?” “No; yo creo que va a ser hacia Los Pinos”. Es el diálogo entre un nayarita y un mexiquense.

Media hora después comienzan a llegar los microbuses que llevarán a los contingentes hacia su destino. Carmen Aristegui comienza a dar las primeras noticias por W Radio. “Hay intensa movilización en la plancha del zócalo. Todavía no sabemos hacia dónde van, pero cuando tengamos el reporte completo...”

Una hora después los poblanos ya van en camino hacia una de las carreteras principales que entran y salen hacia el valle de México. “¡Y entonces nos ponemos duros y no vamos a dejar pasar a nadie!”, se escucha en el fondo del microbús. ¡Y no importa si nos atropellan! ¡Pasarán sobre nuestro cadáver! ¡Van a ver la que se les va a armar!,” son los comentarios dentro.

Pero media hora más tarde, los poblanos se bajan y se ve que es un movimiento extraño. “¿Qué raro?, pregunta uno, están circulando los carros”.

Y es que Gerardo Fernández Noroña, vocero oficial del PRD, con un altavoz recalca: “compañeros, éste es un movimiento pacífico; no vamos a impedir el tránsito de ningún vehículo; al contrario, vamos a dejar que pasen libremente todos”.

Los poblanos se apostan en uno de los carriles y comienzan a elevar la voz: “voto por voto, casilla por casilla”. La mayoría de automovilistas agradece ahorrarse el peaje, pero sobre todo los traileros, quienes hacen sonar sus trompetas en señal de simpatía hacia los manifestantes: “¡Ese apoyo sí se ve!”, se les grita cada vez que levantan el pulgar. Sólo muy de vez en cuando algún automovilista intenta pagar su cuota: “Ese es panista”, se oye a modo de chunga.

En un rato que tiene libre, se le pregunta a Gerardo Fernández Noroña sobre el campamento de Puebla: “es muy importante la participación de los poblanos; es necesaria y, sobre todo, es de gran ayuda para todos. Ojalá sigan participando como lo han venido haciendo, porque este movimiento es de todos los mexicanos”. Y luego se va, con el megáfono bajo el brazo a seguir organizando a la gente.

En otro de los carriles se encuentra Leonel Godoy, ex presidente nacional del PRD, quien también participa activamente en la fila humana que facilita el tránsito de los vehículos: “bueno; es muy importante que el estado de Puebla, nuestra militancia, (que) miembros de la coalición participen en este movimiento, porque en la medida que lo profundicemos como esta acción de resistencia civil pacífica que estamos realizando hoy, vamos a lograr nuestro objetivo, que se haga el conteo de todos los votos, de todas las casillas y así tener un presidente legítimo, legal y con el respaldo de todos lo mexicanos. Por eso yo invito a los poblanos que simpatizan con nosotros a que se vengan a la ciudad de México a participar en este movimiento”.

Cuatro horas después de la toma de la autopista a Querétaro, el contingente de Puebla celebra dentro del campamento con un plato de frijoles, chicharrón, tortillas y café con leche, pues la jornada matutina ha sido todo un éxito: “una probadita nada más”, concluye con la sonrisa de oreja a oreja, doña Noemí, quien también se coló entre los jóvenes poblanos y tampoco quiere perderse la historia completa.

(Continuará)

   
     
     
     


   
   
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