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Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
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¿Homo Videns, Homo Libertas?
08 de agosto del 2006
Columna de Gerardo Oviedo
El sonido y la furia
publicada en el periódico El Cambio
     
     
     
     
¿Homo Videns, Homo Libertas?    
     
Gerardo Oviedo    
     
     
     

Yo soy yo y mi circunstancia,
y si no la salvo a ella no me salvo yo"

José Ortega y Gasset

 
Baruch Spinoza, en su libro: “La Ética”, nos habla sobre la universalidad de las creencias, a lo que propone una sola sustancia para definir parte de su universo filosófico: “Sustancia divina infinita”, con esta unificación de las tres sustancias que proponía Descartes (Entendimiento, Mundo y Dios) comienza el “determinismo” para entender sobre si era posible darse la libertad en el ser humano. Spinoza le daba a esta sustancia el valor de Realidad, que era el origen de todas las cosas, es decir: la libertad no dependía de la voluntad sino del entendimiento sobre la Realidad, el hombre se libera sólo por medio del conocimiento intelectual. Siglos después, Giovanni Sartori, en su libro “Homo Videns”, reduce esta libertad intelectual a una sola: El ser humano se está convirtiendo en una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende.

 
¿Cuál es la sustancia en la que Sartori teoriza para generar esta afirmación?: La Televisión y, como una evolución tecnológica, ¿involución mediática?, pasamos del Homo Sapiens al Homo Videns. Ser que, pegado frente al aparato receptor, no logra discernir la realidad que le aparece en la pantalla y lo que le rodea. En otras palabras, el hombre va perdiendo su capacidad intelectual en la misma proporción que permanece frente al televisor.

            Pero qué pasa en México y, sobre todo, con los 15 millones de electores que votaron por el Proyecto Alternativo de Nación. ¿Son Homo Videns u Homo Sapiens? ¿Ejercen su libertad basada en el conocimiento de causa? ¿Son acarreados contra su voluntad de criterio?

            Durante el levantamiento de 1810, convocado por los insurgentes, la mayoría de los alzados tenía una vaga información (primero fue proclamada la revuelta bajo el grito de: “Viva Fernando VII” y luego adquirió el estatus de guerra independentista), no existía el telégrafo y todo se trasmitía a partir de jinetes que llevaban el correo de una población a otra. Muchas veces tarde cuando ya estaban sitiadas las guarniciones. Y en una hipótesis aventurada se sugiere que el movimiento independentista tardó más de diez años en consumarse debido a la falta de información oportuna.

Cuando se gesta la Revolución Mexicana, el telégrafo ya es un medio útil de comunicación. Así, cuando Victoriano Huerta manda asesinar a Madero, en lo que posteriormente se conocería como Decena Trágica, su régimen golpista sólo duraría un poco más de un año (de febrero de 1913 a junio de 1914). La información fluía entre Carranza, Obregón y Villa de manera más o menos regular (Luego se despedazarían entre ellos).  Es decir, el conocimiento da fuerza y la información da poder.

Durante el mega plantón convocado por Andrés Manuel López Obrador para defender el voto por voto, casilla por casilla, se argumenta por medio de los canales mediáticos que la gente “renegada” carece de información, es decir, que se encuentran en resistencia civil porque son acarreados; que no tienen la capacidad crítica de discernir y que no saben el por qué luchan. Pero para tratar de comprender este fenómeno y desbaratar ese razonamiento, podemos hacer la diferenciación entre este tiempo histórico y los de 1810 y 1910.

Hoy existen instrumentos de comunicación que se liberan de la carga mediática de desinformación y deformación: Internet, varios periódicos de circulación nacional y regional, algunas revistas y estaciones de radio. Además se cuenta con la dotación oportuna de información mediante volantes, carteles y, como causal mayor: el distanciamiento de los canales masivos de comunicación: Televisa y Televisión Azteca.

Ya en la microciudad que se ha levantado en el zócalo capitalino, el micrófono y sus bocinas funcionan como instrumento de convocatoria y reafirmación de las convicciones propias: Cuando Miguel Hidalgo pronunciaba sus discursos, ¿cuánta gente podía oírle de viva voz (si tomamos en cuenta que la voz humana sólo tiene capacidad hasta un máximo de 90 decibles, es decir, alcanza hasta una distancia aproximada entre 50 y 100 metros, dependiendo de algunos factores como el viento y el ruido)?Se elucubra que muchos de los independentistas de aquel tiempo se transmitían la información de boca en boca. Pero, como en el juego infantil del teléfono descompuesto, muchos sólo tenían la vaga idea de que se luchaba por algo, aunque no quedara claro el motivo principal (sobre todo porque al principio el movimiento no era para independizarse de España).  ¿Cómo entonces se puede explicar que más de tres millones hayan asistido a las 3 asambleas convocadas por AMLO y que estén plenamente convencidos de sus planteamientos? ¿Y por qué tanta gente se ha quedado en plantón? ¿Son acarreados?

            La hipótesis más cercana se puede traducir de la siguiente manera: Los convocados a las asambleas son Homo Sapiens (La guerra sucia implementada por el panismo durante la campaña presidencial, ejerció su fuerza inductiva precisamente sobre el Homo Videns, el cual digirió spot tras spot los mensajes que situaban a López Obrador como un “Peligro para México” y por ello su terror hacia el candidato de la coalición Por el Bien de Todos. Repetimos, el Homo Videns es aquel que carece de información y por lo tanto no procesa más que lo que ya está procesado) Los convocados son Homo Sapiens y que, bajo el axioma de Spinoza, evolucionan no sólo hacia el raciocinio, sino hacia la libertad, abriendo paso al Homo Libertas, que es aquel que con el conocimiento de su momento histórico y del conocimiento de las causas que lo oprimen, ejerce su derecho a manifestarse y a tratar de romper esa cadena que Sartori subraya con contundencia: “La desinformación se alimenta de dos típicas distorsiones de una información que tiene que ser excitante a cualquier precio: 1) premiar la excentricidad y 2) privilegiar el ataque y la agresividad.” Por ello, el apotegma que definiría esta clase de Homo Libertas sería el que ya ha aparecido en varias calcomanías que circulan desde el zócalo capitalino hasta la fuente de Pemex, más de 10 kilómetros de resistencia civil y de cultura: “Apaga la televisión y... lee un libro”.  Porque el conocimiento que se ejerce por el bien de todos, es el que verdaderamente hará libre a hombres y mujeres.

   
     
     
     


   
   
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