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Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
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¡Les vale!
13 de febrero del 2008
Columna de Gerardo Oviedo
El sonido y la furia
publicada en el periódico El Cambio
     
     
     
     
¡LES VALE!
   
   
al Ache y Rick que también estuvieron
   
     
     
Gerardo Oviedo    
     
     

“A los políticos les vale madres el pueblo”, podría ser la primera frase del próximo best sellers que demuestre que políticos y sociedad están disociados como agua y aceite (Ya que político que quiera triunfar debe escribir por lo menos un libro). Cuando se comprueba que el ejercicio del poder lleva al sometimiento de los ideales frente a las ganancias, como el caso de gobernadores y ex gobernadores perredistas, que sólo usaron al pueblo para lograr objetivos personales: (Ejemplo: Cárdenas Batel, Amalia García, Leonel Godoy) Y que ahora, en aras del cucarachismo, ponen sus alas barberas bajo los pies del usurpador. Y en el besamanos (de la basura histórica) piden entrar primero para lamer lo que está podrido, demuestra que toda su izquierda revolucionaria esta empapada de derecha pragmática.

La segunda frase podría ser la siguiente: “Todos los políticos apestan”. Salvo el caso de pocos que se salvan, la mayoría de los políticos sólo usan a las masas para moverlas como canicas a su antojo. Yo he visto los ojos de los políticos de cerca: Desde el templete los de abajo dejan de tener personalidad y sólo se convierten en carne de cañón para sus intereses. El político tradicional se comporta como una diva de cine: Da y reparte sonrisas y autógrafos, pero no lo toca la voz del que pide justicia. Muchos dirigentes de izquierda han decepcionado y faltado a su congruencia (dicen pensar de una manera y actúan de otra), y ahora que vienen las elecciones del PRD estatal, y más aquí en puebla, parece que todo acabará en el uso faccioso de las masas. Yo estuve todos los días en los campamentos de resistencia civil en la ciudad de México, desde el primer día que se instaló hasta el último que se quitó, durante 49 días, y jamás vi que se aparecieran ni por asomo ninguno de los aspirantes oficiales que hoy quieren dirigir al PRD poblano (Y para mayores datos, ninguno de los candidatos a diputados de ese entonces. Sólo Benita Villahuerta llegó con su estola, se sentó unos minutos, pero no quiso probar los frijoles que había en el campamento de Puebla).

¿Será que sólo les interesa darse baños de pueblo cuando les conviene? Claro que sí, y una cosa es segura: Una vez coronados, ¿cuánto tiempo tardaran en venderse, si no es que se vendieron ya? Hay líderes que dicen defender al pueblo pero no se codean con él, sino que prefieren la crema y nata de sus compadres, y aquí en Puebla, hay sobrados casos así. ¡Qué vergüenza! EXTRA INTERNACIONAL: Barack Obama sigue cosechando triunfos ante el evidente desgaste de los políticos mayores. El ¡Ya basta!, parece ser el motivo principal de la sociedad norteamericana para cambiar su voto a favor del senador por Illinois que se conjuga con el ¡Sí se puede! (Lástima por los latinos que han confiado en Hillary Clinton, quien votó en el congreso a favor de la guerra y de la construcción del muro fronterizo). Y me parece importante transcribir parte del editorial del periódico La jornada (12/02/08) que demuestra el abismo en que se encuentra el actual gobierno estadounidense con respecto a la pena capital que pide el Pentágono en contra de supuestos terroristas que planificaron los atentados en Nueva York: “...la pena capital es un castigo abominable e inhumano que no sólo pone en evidencia la ineficiencia y el fracaso de los aparatos de impartición de justicia en los países donde se practica, sino que atenta contra el derecho más fundamental de los seres humanos: el derecho a la vida, y se le considera, por ello, un asesinato de Estado. En el caso de los prisioneros de Guantánamo, una sentencia de esa naturaleza representaría una brutalidad aún mayor, habida cuenta de que su sola aprehensión, su traslado y reclusión en esa cárcel estadounidense constituyen ya un atropello, agravado además por la absoluta ilegalidad con la que han sido juzgados: en estado de incomunicación, en secreto, sin abogados defensores ni derecho a réplica, y sin tener ni siquiera la posibilidad de conocer los delitos que se les imputan... ...el gobierno de Estados Unidos se reafirma en el sitio de violador número uno de los derechos humanos en el mundo, como lo han señalado puntualmente las organizaciones Human Rights Watch y Amnistía Internacional, y, en sentido estricto, en un grado de cinismo por demás notable, sus acciones se equiparan con las prácticas de la propia red terrorista Al Qaeda.” Esperemos que el futuro sea mejor que el presente, y que Bush, con todos sus secuaces del pentágono, sean exiliados para siempre de poder y juzgados por sus crímenes en contra de la humanidad. Total, soñar no cuesta nada, y ahí, ¡todo se puede!

 
TODA LA RABIA DEL MUNDO

PARTE 33
“La política es el paraíso de los charlatanes.”
George Bernard Shaw
80.

Cuando abrí los ojos un fogonazo me deslumbró. Afuera de mi retina, palpitando como dos cuervos alrededor de sus órbitas, estaban un par de ventanas de cortinas blancas que dejaban entrar un poco de viento revuelto con mucha luz.  Levanté la mano para taparme la vista e impedir que la brillantez me volviera ciego por completo. Ahí me di cuenta que ya no estaba atado ni amordazado. ¿Estaré soñando? Fue mi pregunta instintiva, pero inmediatamente después me vino una tremenda pesadez en todo el cuerpo. Pareciera que el sueño, en momentos de angustia, se impone y aparece como paliativo para dejar de percibir el miedo. Casi como supongo que el paraíso, inyectado de un miedo atroz, era golpeado por el terrorismo de Dios: ¡Dios es terrorista!, habría sido la primera consigna mostrada en la primera marcha de la humanidad alrededor del árbol de la sabiduría (sabiduría que lleva siempre hacia el  conocimiento del bien y del mal) conducida por Adán y Eva: ¡No a la imposición de Dios! y en un par de hojas de parra escritas tres consignas con sangre y sudor: ¡Ni un paso atrás!, ¡Paraíso o Muerte!  ¡Presos, Sexuales, Libertad! Que en este caso sería sólo un preso: La Víbora, encarcelada hasta la ignominia por la ira divina. Víbora que demostraba que Dios no era bueno ni sabio, sino un malandrín que aplicaba el exilio para los que pensaran y actuaran diferente, y que siglos más tarde, Dios rostizaba con su dedo flamígero cualquier pensamiento crítico a sus acciones:
 
¡Mueran todos aquellos que osen contradecir mi voluntad! Bzzzzz. Pero el aliento de mi boca me devolvió a la realidad, asentándome en un olor a óxido entremezclado con tierra y jugos gástricos. En verdad había abierto los ojos, pero no estaba ni despierto ni dormido.  La maldita droga que me habían aplicado me hacía estragos en el cerebro. Con los ojos cerrados y a tientas empecé a palparme el cuerpo en busca de alguna cortada, o cicatriz recién suturada, ya que había oído en algún lado que a veces en los secuestros les quitaban órganos a los secuestrados y luego los dejaban libres, sin riñones, hígado o páncreas, pero libres. Nada. Me sentí las costillas. Nada. También la parte baja de la espalda y las caderas. Nada. Salvo que mi ropa estaba toda revuelta todo parecía en su lugar. Hice un intento por levantarme del camastro en el que me encontraba, pero el somnífero debía ser muy poderoso, ya que todos mis intentos se quedaron en buenas intenciones. Tal vez por eso estaba teniendo esas divagaciones sobre el paraíso y una marcha de dos encuerados que gritaban: ¡El sexo, unido, jamás será vencido! ¡Dios, entiende, no seas cu...! Pero en ese momento el fuego iracundo evaporó a Adán y Eva como la bomba atómica evaporó a miles en Hiroshima y Nagasaki. Bzzzzz. ¡Dios no podía ser bueno, porque Dios es Dios! Y me volví a quedar dormido como una oveja durante el sacrificio. Bzzzzz.
 
81.
Mi hermana Anaís mandó una postal desde París: “Prafsas, hermanito, Prfasas”, comenzaba la misiva, lo cual me daba una clara idea que ella ya no tenía remedio. Ahora ni siquiera se le entendía nada y de seguro, en breve, comenzaría a hablar mamada y media con las esculturas francesas o con las lagartijas de Versalles o los pájaros de la torre Eiffel. ¡Con razón nadie nos quiere en ninguna parte!, pensé, ¡Si exportamos cosas como esa loca! Quise seguir leyendo su postal, pero después de acabar un horrible poema y de que me informara algo parecido a que le habían dado el primer ejemplar impreso de su sarta de estupideces, boté la carta atrás del ropero. Mi madre continuaba gruñendo día a día y teniendo el carácter más horrible del mundo. Alguna tarde la vi mirando a través de la ventana de la cocina con el ceño fruncido y maldiciendo mientras lavaba los trastes. Fue durante esa época, cuando una noche llegó llorando mi hermana mayor Clara. Yo le abrí después que había tocado con la insistencia de una desquiciada. ¿Qué te pasa, imbécil, estás sordo?, fue lo primero que me dijo. Luego pasó a mi lado como alma que lleva el diablo y se metió hasta la recámara de mi madre. A mí me sorprendió, primero, porque Clara nunca lloraba, segundo, había dejado de visitarnos por un tiempo prolongado debido a los constantes viajes con su esposo a diferentes partes del mundo, sobre todo a Nueva York, donde, en nombre del club de Industriales, hacía negocios a diestra y siniestra. Mi madre y ella estuvieron charlando un rato mientras yo intentaba, desde el otro lado de la puerta, parar la oreja. Solo alcancé a descifrar algunos balbuceos de Clara: “...snif... es injusto”, “...ahora que nos iba tan bien, snif...”, “...todos son unos perros malagradecidos, snif...” Y mi madre contestaba con: “Ya, ya, ya, mijita” Después de un rato mi madre abrió su puerta y se dirigió a la antigua recámara donde dormían mis hermanas cuando eran niñas. La abrió y comenzó a sacudir la cama. Yo pensé que, con lo poco que había escuchado, se trataba de alguna infidelidad de Filadelfo Ramírez hacia mi hermana, y que su paraíso amoroso se estaba cayendo a pedazos. Con esta idea en la cabeza empecé a sonreír de felicidad. Pero, como aquel juego infantil del teléfono descompuesto, yo estaba completamente equivocado de lo que había escuchado en primera instancia. Filadelfo Ramírez no le había sido infiel a mi hermana, sino al Club de Industriales del cual era presidente, o por lo menos eso era lo que se alegaba en la orden de presentación judicial para que explicara el por qué en las arcas de esa institución faltaban unos cuantos millones y las cuentas no cuadraban con una auditoría que se había realizado. Al día siguiente me enteré que Clara andaba buscando un refugio seguro mientras su esposo andaba a salto de mata tratando de conseguir un amparo y, en nombre de la justicia, el honor y la verdad, limpiar su nombre. Y como a nadie le contaba de nosotros, su familia, pues la casa era el escondite perfecto para la rata de mi hermana Clara, porque era cierto, nada dura hasta que dura dura y aún así no dura nada. Entonces me puse mucho más contento con la desgracia de mi cuñado y sonreí solito, porque quien ríe al último, así siempre lo hace. Ah, y otra cosa, por aquellas fechas fue cuando conocí a Karla, la que tiempo después sería mi novia Karla, quien podría haber sido el amor de mi vida si es que yo hubiera tenido corazón. Sus ojos grandes y sus curvas que se deslizaban por debajo de sus trajes sastre llamaban poderosamente la atención. Además su pasión por el sexo y su disponibilidad absoluta podrían haber hecho las delicias de cualquier hombre. Pero ella tenía un defecto: Se había enamorado primero. Tal vez era cierto eso que se decía desde tiempo inmemorial, uno está hecho a la mala, y cuando nos persiguen, dejamos el amor olvidado en la carrera. Pero también era cierto que la comodidad era tan poderosa como el amor. Poco son los que se quejan del amor que se les da en bandeja de plata y Karla me ponía a Karla entre mis manos para que la hiciera a imagen y semejanza de mis caprichos, de mis deseos, lujurias, filias y fobias. Como la construcción de Galatea a manos de Pigmalión. Cuando le platiqué a Goliath de esta chava, me dijo: Ya chingaste, manito, a ver si ahora sí puedes ser feliz a cómo dé lugar. Y cuando la conoció sólo agregó: Que envidia, tiene un cuerpo y unas piernas que ya quisiera yo. Tiempo después, Goliath sería el culpable de mis infidelidades con Karla al pensar en Sofía, pues me recomendó: Tú sólo cierra los ojos y déjate llevar. Y para darme más ánimos, continuó: Con ella sería con la única mujer que me acostaría, me cai, con eso te digo todo. ¿En serio te acostarías con ella?, le pregunté con los ojos de plato por el asombro ante tremenda declaración. ¡Claro que no, ni que estuviera loca!, remató Goliath.  

(Continuará la próxima semana)
 

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