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Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
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Presidente
05 de septiembre del 2006
Columna de Gerardo Oviedo
El sonido y la furia
publicada en el periódico El Cambio
     
     
     
     
Presidente    
     
Gerardo Oviedo    
     
     
     

“Las revoluciones se producen en los callejones sin salida.”
Bertolt Brecht

Ante un golpe de estado sólo queda la revolución, que en su significado lleva lo siguiente: “Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación.” Esto significa un cambio radical de esas estructuras.

Cuando en la calle se lee la siguiente consigna: “Calderón, entiende, el pueblo no te quiere”, significa que se ha entrado al territorio del odio. Odio generado por una balcanización anímica servida en bandeja de plata por los estrategas del PAN, quienes, sin medir las consecuencias de sus actos y en una cargada a ultranza por ganar el poder por el poder mismo, se lanzaron a una campaña de odio, difamación y calumnias durante más de tres años contra Andrés Manuel López Obrador y, en una historiografía rápida del proceso electoral, se cataloga lo siguiente: Desafuero, campaña mediática contra el candidato de la coalición Por el Bien de

Todos, fraude electoral, suma de esfuerzos político-empresariales por cerrarle el paso (Consejo Coordinador Empresarial, jerarcas de la Iglesia, políticos e intelectuales ligados a intereses personales: Carlos Salinas de Gortari, Diego Fernández de Cevallos, Roberto Hernández, Lorenzo Servitje, Elba Esther Gordillo, Víctor Flores, Norberto Rivera Carrera, Enrique Krauze, Soledad Loaeza entre muchos). Además, ataques desde la máxima institución que es la figura presidencial con su frase equina “sigamos con el mismo caballo”, hasta los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, pasando por el Instituto Federal Electoral que no atendieron una petición razonable de abrir todos los paquetes electorales y, para diluir toda suspicacia, contarlos uno a uno y con ello establecer un clima de civilidad, paz y orden postelectoral.

Durante esta concatenación de hechos, Andrés Manuel López Obrador sufrió toda clase de ataques de los que salió avante, pero el más fuerte fue: “Es un peligro para México”, generando un odio que polarizó a la sociedad entre “te va a quitar tu casa” hasta “México sí, comunismo no”. Pero como un boomerang, este odio se ha acendrado no en el destinatario sino en el ejecutor de ese plan, es decir, en Felipe Calderón Hinojosa.

Los seguidores del candidato de la derecha podrán estar molestos, podrán horrorizarse ante la idea que Andrés Manuel López Obrador triunfe con el movimiento de resistencia civil pacífica que ha convocado en todo el país. Escandalizarse ante la conformación de la Convención Nacional Democrática que servirá como máximo instrumento de la resistencia civil. Se podrán horrorizar diversos sectores conservadores, pero también podrán digerirlo, incluso aceptarlo y, en últimas consecuencias, exiliarse del país como solía decir un chiste cibernético: “Si gana AMLO todos nos vamos a Miami”.

No así a la inversa, los seguidores de AMLO ni en idea, ni en práctica podrán aceptar lo que ya se ha denominado como espurio. Felipe Calderón no podrá gobernar México sino con base en la ley del más fuerte, hecho que significa la utilización de la violencia como instrumento de negociación.

Y si la historia es la gran maestra de la vida, ¿qué sigue?

Durante el inicio del proceso revolucionario mexicano a principios del siglo XX, Madero fue encarcelado por sedición ante un gobierno que se había perpetuado en el poder. Su resistencia implacable desembocó en que los mismos que lo apresaron terminaran exiliados del poder debido a que la fuerza de su razón pudo más que la ley del garrote. Pero en una pregunta: ¿Qué hubiera sucedido si Madero y su movimiento se hubiera convertido en una coordinación de resistencia civil? En una teoría aventurada se podía afirmar que Porfirio Díaz hubiera seguido gobernando México hasta su muerte.

Cuando Madero es asesinado en la conocida Decena Trágica se firma el plan de Guadalupe en 1913 por el ejército constitucionalista. ¿Qué hubiera pasado si Carranza, Obregón, Villa y Zapata se hubieran convertido en un movimiento de resistencia civil pacífica durante el golpe de estado encabezado por Victoriano Huerta? En otra hipótesis, tal vez el nombre del Chacal Huerta estaría en los libros de historia como presidente legítimo a la muerte “accidental” de Madero.

Durante los preparativos para la Convención Nacional Democrática se plantean dos puntos centrales: 1) Convertir el movimiento de resistencia civil pacífica en una coordinación de resistencia civil encabezada tal vez por un comisario del pueblo ó 2) Asumir una presidencia alternativa legitimada por la voluntad popular sufragada en los comicios del 2 de julio.

Por los diversos elementos que se han expuesto sobre el fraude electoral y la pírrica ventaja de Calderón sobre Andrés Manuel López Obrador pueden suceder varios acontecimientos que, aunque  improbables, pueden entrar en las variables de los movimientos sociales: Cuando Calderón asuma la presidencia “espuria” de México, empezará el detonante para que se rompa por completo la relación entre las instituciones federales y la sociedad: a) Calderón no podrá gobernar en el Distrito Federal y podrá optar por trasladar su sede de gobierno a otro estado, privilegiando a los panistas. b) La constitución de un gobierno alterno encabezado por AMLO que desconociendo a la otra parte, podrá funcionar cuando se instale una Secretaría de Hacienda Alterna con un Banco Central que legalice todo trámite hacendario y fiscal. c) Entonces estaremos hablando de dos países distintos en un mismo territorio, lo que ineludiblemente llevará a la fractura del México que se conoce; por un lado el Norte con su capital Monterrey y por otro el sur con su capital Ciudad de México. Pero no necesariamente habrá emigración hacia el bando que uno decida, sino que se podrá optar por dos nacionalidades, el de la legalidad, transparencia, honradez o el de la corrupción, banalidad e ilegalidad. El del México Legítimo o el del Espurio. En este proceso se podrá sacar un gafete bajo el siguiente concepto: “Ciudadano Mexicano proveniente del país de la esperanza” donde cinco puntos serán eje del nuevo gobierno: 1) Combate a la pobreza y a la desigualdad social. 2) Defensa del patrimonio de la nación y sus sectores estratégicos como son Pemex y la Comisión Federal de Electricidad. 3) Derecho a la información y no a la deformación mediática. 4) Erradicación de la corrupción y la impunidad por la cúpula de privilegiados y 5) Renovación de todas las instituciones públicas que sólo transan con los intereses económicos más poderosos. Entonces Felipe Calderón habrá sido derrotado y en los cuatro puntos cardinales habrá ciudadanos con una sola nación y un solo presidente: Andrés Manuel López Obrador. Y como Bertolt Brech pronosticara, los callejones serán abiertos y los autos podrán circular desde la Fuente de Pemex hasta el Zócalo capitalino. Antes no.

   
     
     
     


   
   
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