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Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
correo: ge-o@literator.de
 
 
Radio UNO
16 de octubre del 2007
Columna de Gerardo Oviedo
El sonido y la furia
publicada en el periódico El Cambio
     
     
     
     
RADIO UNO    
     
Gerardo Oviedo    
     
a Mónica Beltrán Brozon
por su reciente premio literario
Felicidades y nos vemos pronto
   
     
     

En teoría no debiera ser imposible conseguir un permiso para instalar, operar y administrar una frecuencia radioeléctrica en beneficio de la comunidad poblana. A lo largo de estas semanas se irán dando detalles de los requisitos que se solicitan por las dependencias correspondientes, esperando que esto pueda ayudar para la construcción de una verdadera democracia en medios electrónicos y más ciudadanos y ciudadanas se vayan sumando a un proyecto serio y responsable como es la construcción de una radiodifusora ciudadana en la capital poblana, eminentemente cultural, plural e incluyente: “Procedimiento para solicitar un permiso: Lo que a continuación se expone pretende ser una explicación sobre cada uno de los requisitos que solicita la Secretaria de Comunicaciones y Transportes de acuerdo con la normatividad para otorgar un permiso para operar una estación de radio. 1) Se debe presentar la solicitud formal por escrito ante la Dirección General de Sistemas de Radio y Televisión de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes a través de un escrito libre, en el que hay que señalar un domicilio para oír y recibir notificaciones y debe ser firmada por el Representante legal, junto con los requisitos establecidos en la Ley Federal de Radio y Televisión y su Reglamento: 1. Naturaleza y Propósitos. Se debe especificar la naturaleza de la radio: como permisionada, así como señalar claramente su propuesta y justificación, y establecer la forma en la que se llevará a cabo el proyecto y el servicio a la comunidad o comunidades de cobertura de la emisora. Aquí se deben exponer los objetivos que se persiguen con la instalación y operación de la emisora en el lugar propuesto. (Este requisito se establece en el Artículo 13 de la Ley Federal de Radio y Televisión). 2. Capacidad Administrativa. En el caso de personas físicas se debe acreditar la nacionalidad mexicana (acta de nacimiento, certificado de nacionalidad, carta de naturalización, pasaporte vigente o cedula de identidad). En el caso de personas morales (las cuales son propias de las figuras que asumen las radios comunitarias para asegurar la propiedad colectiva ciudadana sin fines de lucro), deberán presentar la legal constitución de la sociedad o asociación, comprobar la nacionalidad mexicana de sus asociados mediante escritura pública que contenga sus bases constitutivas, actas de nacimiento o documento probatorio de nacionalidad mexicana de asociados. El acta constitutiva de la asociación deberá: a) Ser consistente con el Código Civil. b) Contar con el Registro de la Secretaría de Relaciones Exteriores. c) Estar Inscritas en el Registro Público de la Propiedad.  d) Incluir entre sus objetos el de “instalar, operar y administrar estaciones de radio o de televisión previo permiso que otorgue la autoridad competente”. e) Contar con cláusula de de exclusión de extranjeros.”
 
 

TODA LA RABIA DEL MUNDO
No hay riqueza más peligrosa
que una pobreza presuntuosa
San Agustín
PARTE 20

53.
Ya deja de chillar, estúpida, no sabemos si han secuestrado a tu marido, además, tampoco sabemos si se fueron de parranda, porque tampoco aparece el Barcelona, y por último, nadie daría un centavo por el Perlotas, así que deja de moquear de una vez y cállate ya, le grité a Rebeca Galindo para que no continuara echando sus mocos sobre mi salita. Además mi enojo iba en aumento, como me parecía que su desesperación por el dinero y no por el amor que pudiera tenerle al Perlotas sólo iba en detrimento de su calidad humana, me hizo seguir hablando: De todas maneras, si lo hubieran secuestrado, para estas horas ya debería estar muerto, porque nadie entiende nunca nada de lo que habla. Y si está esposado o amarrado, mucho menos, porque no podría hacer señas como siempre hace para tratar de darse a entender. Rebeca Galindo elevó la mirada del suelo y me miró con tremendos lagrimones: ¿Te parece que ya está muerto?, preguntó como si fuera un pez a punto de ahogarse por falta de agua. Sin hacer otra cosa más que entrecerrar los ojos, asentí con la cabeza. Rebeca limpió sus lágrimas con el dorso de la mano y prorrumpió: ¿Entonces no me van a pedir nada de dinero los secuestradores? Eso no lo sé, dije al cabo de unos segundos en que quedamos en silencio reflexionado, ella me imagino que por su patrimonio y yo en lo hermosa que aún era, eso no lo sé, repetí, pero supongo que le cortarán los dedos, o la oreja o la nariz, y te la enviarán para presionarte, casi siempre lo hacen, pero depende de ti si les crees o no. Pero yo digo que el Perlotas a estas horas ya debe estar muerto y no debes preocuparte por perder tu dinero. Ya debe estar muerto, como creímos hacia años que el fotógrafo desaparecido estaba. La Comandancia Suprema de la Liga de Guerrilleros Ambulantes en la casa de estudiantes se empezaba a conformar con su líder a la cabeza: Sofía y el corazón de todos nosotros a sus pies, como un reino que produce una sola rosa y lo demás tan sólo son enredaderas. Santa Sofía y sus planes para conquistar el mundo y repartirlo en partes iguales: ¡Lo primero que necesitamos son recursos económicos!, dijo uno de sus generales, que en este caso era un chavo de pelo largo que fumaba cigarrillos baratos y tenía una argolla en la ceja izquierda. Todos lo miramos, entendíamos muy bien que ninguna lucha podía llegar a buen termino si no había lana de por medio, así que esa tarde hicimos el primero proyecto de guerrilla auto sustentable: Por la mañana debía salir un equipo a la calle a limpiar parabrisas de los autos, porque el proyecto incluía lo siguiente: 1) Como primer paso, limpiar vidrios de autos (esto se determinó después de una acalorada discusión en que no nos poníamos de acuerdo para saber que era más rentable, sí limpiar vidrios o vender chicles. Situación que llevó a preguntarnos como compraríamos los chicles si no teníamos ni un clavo en que caernos muertos, así que optamos por recaudar los primero recursos para luego ponerlos a trabajar en la bolsa de chicles). 2) Con los recursos obtenidos a la limpieza de parabrisas, empezar a generar ganancias mayores a través de la venta de productos diversos (aquí venía la venta de chicles, paletas tutsi pop, cigarros sueltos y pastillas). 3) Cuando se alcanzara una suma considerable, empezar a comprar productos de mayor valor para su comercialización y sacar mayor ganancia (playeras, botones, banderitas, discos, gorras, y muchas otras cosas, incluso se abrió una división de artesanías y productos folclóricos, que entre sus atribuciones estaba la de hacer ollitas de barro, comalitos, metatitos, y, si alguien sabía tejer, zarapes y jorongos con la emblemática frase: Hecho por artesanos revolucionarios).  4) Como paso siguiente se propuso que, después de generar muchos recursos, se invirtiera en la compra de una imprenta o un mimeógrafo para empezar a sacar volantes con las declaratorias de nuestra organización (en esta parte yo sugerí que se abriera una cuenta en el banco para llevar un control de los recursos, pero, después de darme pamba china, hacerme manita de cochino y darme unos buenos catorrazos en forma de zapes, quedó en que nuestra comandanta Sofía sería la que llevaría, además del poder político de la organización, también el poder económico y, entre líneas, el poder absoluto sobre nuestros apachurrados corazones). 5) Una vez que tuviéramos la forma de hacer nuestra propia propaganda política (sin recurrir a la papelería a sacar fotocopias que salían muy caras), iniciaríamos la segunda parte de nuestro plan de sustentabilidad guerrillera (cabe aclarar que ese nombre se lo dio un wey que era estudiante de administración de empresas y que, con su verborrea, nos hizo aprendernos términos tales como:  La mercadotecnia de la guerrilla, misión y visión de la idea revolucionaria, exit poll de la percepción ciudadana de la guerrilla en su localidad, conceptualización de la frase de impacto para nuestra causa, que en realidad era un simple slogan: “Sin guerrilla, no hay vida”. Pero que después de darle pamba china, hacerle manita de cochino y degradarlo a soldado raso al wey de administración ya que vimos que se estaba repegando mucho a nuestra comandanta Sofía, nuestro leit motiv quedó en: ¡La guerrilla trabaja por ti!, atentamente: Comandancia Suprema de Guerrilleros Ambulantes.
 
54.
Después de volver a abrazar a Rebeca Galindo y despedirla con un beso en la mejilla y que por  milímetros estuve a punto de rozar sus labios, ella se fue con la idea que en breve tendría que vestirse de negro y, en un acto majestuoso y apologético, recibir como mártir todos los pésames del mundo por su reciente viudez: Que desgracia para ella, le mataron a su marido unos caníbales sin alma, lo hicieron cachitos y se lo enviaban por correo día tras día para hacerla sufrir, y de seguro hasta se comieron algunas partes que nunca aparecieron. ¡Cómo ha de haber sufrido la pobre!, pero lo bueno que es joven (y aquí se encenderían algunos ojos de lujuria) y además está re buena y con harta lana. Yo regresé al interior de mi casa y me tumbé en el sofá donde minutos antes Rebeca Galindo había dejado embarrados sus secreciones nasales. Cerré los ojos y me quedé dormido. Como lo estaba cuando mi madre me despertó años antes jalándome de los pelos: Hijo de la chingada, por qué no me habías dicho que mi hijita te estaba escribiendo, ¿eh? ¡Y yo sufriendo todo este tiempo! Y se llevó entre sus dedos los cabellos que ya no tengo de la coronilla mientras que en la otra mano estaba la más reciente postal de mi hermana Anaís que había escrito desde Grecia y que después de algún tiempo pude leer en un descuido de mi madre al dejar abierta la puerta de su habitación: “Vengo de un mundo que no tiene  espacio/y hago mío el elíxir de dioses rebasados por el tiempo/Atenea me dicta la razón del insomnio/que por las noches danza en mis ojos con Apolo/los palacios son bellos como las ruinas/piedra sobre piedra descubro/que el polvo divino se ha extinguido/en el reino de las flores/viajar es una locura que desborda mis deseos/nada queda de lo aprendido/sólo la risa y un pedazo breve de olvido. Te extraño mucho, hermanito. ¿Cómo está mamá? Quisiera que tuvieras tiempo para sanar todas tus heridas al ver las maravillas del mar Egeo. Sigo navegando en el barco de Jacques. En verdad el mar esta lleno de lágrimas y de sueños. Hoy haremos un recorrido por Atenas en motocicleta. Espero recolectar recuerdos duraderos para llevarlos de regreso a casa. Tu hermana Anaís. Besos a todos.” Esa semana mi madre estuvo en pésimas condiciones emocionales: Una sonrisa se le alargaba de oreja a oreja. Incluso la encontré cantando mientras preparaba sus cosas para largarse al trabajo en la madrugada. Parecía como si el descubrimiento de una pregunta fuera alimento suficiente para desbordar sus sentimientos y hacer implosión en una catarsis que nos arrastraba a todos al abismo, digo todos, porque la mesera Ángla lo entendió a la primera cuando mi madre le dijo el martes siguiente: ¡Quiero que te vayas de mi casa! La mesera se echó a llorar, suplicó a moco tendido que no le hiciera eso, que jamás había encontrado una persona que significara tanto, ni siquiera su propia madre, de la cual no sentía más que rencor. Y que mi madre se había convertido para ella en el objeto más cercano a su corazón después de haber sufrido una perdida tan grande como lo había sufrido con mi hermana Anaís. Pero mi madre se mantuvo impasible y sólo agregó: ¡Y no quiero volverte a ver nunca! La muchacha sorbió sus lágrimas, tomó sus guantes, la fibra y una escoba que había llevado y salió de casa herida por partida doble, madre e hija la habían abandonado. Ahí comprendí que era tan fácil herir los sentimientos de las personas para ser feliz uno. Y, sobre todo, que la felicidad de uno era lo más importante de todo, le pesara a quien le pesara. Mi hermana Clara también se sorprendió de este súbito cambio de ánimo de mi madre, pero encarrerada con las actividades de su esposo, sólo recibimos una llamada de ella desde Nueva York, donde  Filadelfo Ramírez estaba relacionándose políticamente con los hombres más ricos del planeta: ¡Mamá, te felicito, esa vieja lesbiana era una cabrona! En ese momento sonó el teléfono despertándome en el sofá donde dormía, era Goliath: ¡Me han abandonado, manito, no quieren casarse las dos conmigo! ¡Dicen que soy un cochino, pero a las dos las amo, ayúdame o me suicido!
 
(Continuará el próximo miércoles)

   
     
     


   
   
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