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Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
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Sufragio efectivo, no imposición
15 de agosto del 2006
Columna de Gerardo Oviedo
El sonido y la furia
publicada en el periódico El Cambio
     
     
     
     
Sufragio efectivo, no imposición    
     
Gerardo Oviedo    
     
para Javier, por la sintonía    
     

“No puede haber una sociedad floreciente y feliz
cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.”
Adam Smith

   
     

Libertad, igualdad y fraternidad fue la sentencia de La Revolución Francesa para decapitar la tiranía ejercida por Luis XVI y su cohorte monárquica tiempo después de la constitución de la Asamblea Nacional. Años antes, el gran pensador del siglo de las luces, Voltaire, afirmaba sobre el principio de libertad de pensamiento, máxima que con el transcurrir del tiempo se leería: “Estaré hasta la muerte en contra de lo que dices, pero defenderé con mi vida el derecho que tienes de decirlo”. Y durante la gestación de la Revolución Mexicana, a partir del Partido Liberal Mexicano, surge en boca de Francisco I. Madero el “sufragio efectivo, no reelección”, que significaría a la postre la caída del régimen porfirista y actual rúbrica de los documentos oficiales del gobierno mexicano.

 

En la asamblea informativa extraordinaria, convocada por Andrés Manuel López Obrador, este domingo 13 de agosto, propuso 4 puntos para llevar a cabo: 1) Movilización masiva hacia el lugar donde se dé la constancia de presidente electo por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. 2) Congregación multitudinaria el 1 de septiembre hacia el Congreso de la Unión donde Vicente Fox rendirá su último informe de gobierno. 3) Celebración del grito de Independencia el 15 de septiembre en el zócalo capitalino por parte de la resistencia civil pacífica. Y 4) (Que me parece sumamente importante para darle un señalamiento aparte): La convocatoria para realizar, el 16 de septiembre, una Convención Nacional Democrática.

 
Durante el año de 1914 se llevó a cabo la Convención de Aguascalientes, donde se intentó limar las asperezas entre Carranza, Obregón y Villa. Situación que no se logró, ya que Venustiano se trasladaría a Veracruz abandonando la Convención y fracturando para siempre las relaciones con el caudillo del norte. Y a diferencia de Aguascalientes, hoy no es la lucha entre los estrategas de la Coalición por el Bien de Todos, sino la lucha contra un poder omnímodo que detenta unos cuantos “privilegiados”, como suele referirse a ellos López Obrador. Poder que basa su fuerza en la deformación de la realidad, en la usurpación informativa por medio de canales plegados a sus intereses y que intentan el convencimiento (alienación) de los sectores sociales más desinformados para conducirlos hacia “esa paz blanca” propuesta por los panistas y que desean convertir el conflicto electoral en un asunto de vialidad.

¿Pero qué sucede con los ciudadanos en resistencia civil pacífica? Ciudadanos convencidos de que hacen lo correcto para la nación, para México, gente de todo el país que se ha instalado en los campamentos en el zócalo capitalino, ¿qué lectura dan a esa realidad que no aparece en los medios masivos de comunicación? Ciudadanos que seguramente acudirán a la Convención Nacional Democrática.

 

Marx fundamenta sobre el desconocimiento de causa de las clases desinformadas pero que se sublevaban bajo la frase: “Ellos no saben lo que hacen, pero lo hacen.”, (pero sin el perdón cristiano de Jesús escrito en el Evangelio de San Lucas cuando lo crucifican: ¡Padre, perdónalos, no saben los que hacen!), frase que podía aplicarse a los tiempos revolucionarios de “la Bola”, donde muchos revolucionarios en la segunda década del siglo XX lo único que querían era ejercer una “vendetta” contra ese poder que los avasallaba y que era el detonante de esa catarsis. Ahora bien, dando una reinterpretación moderna a ese precepto marxista, el filósofo alemán Peter Sloterdijk enuncia: “Ellos saben muy bien lo que hacen, pero aún así lo hacen.”, que puede aplicarse tanto a causas justas, nobles como a injustas, absurdas (véase la barbarie que Ehud Olmert y Geroge W. Bush han hecho con Líbano, Palestina, Irak y Afganistán por nombrar los últimos ejemplos de crímenes de lesa humanidad y que pese a la condena mundial, saben lo que hacen y aún así, lo hacen. Y en el caso de México el proceso electoral marca Hildebrando). Y que Slavoj ÎiÏek en su texto: “Bienvenidos al desierto de lo real”, plantea como la figura de esa sublevación moderna: “una revolución no se legitima por la noción positiva de la esencia de tal Hombre, "alienado", en las condiciones del presente y que debe realizarse a través del proceso revolucionario, —la única legitimación de una revolución es negativa, una voluntad por romper con el Pasado.”, dando paso a la siguiente hipótesis social: Los convocados por Andrés Manuel López Obrador a ejercer su derecho de resistencia civil pacífica tienen un común denominador:
 
Desean romper con el pasado, con las figuras emblemáticas de de la represión gubernamental reciente: el 68 y el 88. Y para ello aplican la consigna francesa de fraternidad, porque conviven bajo un mismo ideal: El de Igualdad y, como el proverbio volteriano, desean ejercer su Libertad a como dé lugar. Es decir, el respeto al sufragio efectivo en esta revolución que ha iniciado tanto política, social como de carácter cultural, y que principia con el respeto al voto por voto y a la no imposición de un gobierno “espurio”. Candidato panista que podrá ser legitimado vía judicial, pero deslegitimado por “ese populismo” que tanto atacaron y que hoy se vuelve de carne y hueso en la piel de millones de mexicanos.

Bajo estas premisas, si se llega a la imposición de Felipe Calderón como presidente de México, ¿Cuánto tiempo pasará para que se firme otro plan de Guadalupe —el cual desconocía al Chacal Huerta—, y que en este caso podría ser no el asesinato de Fransico I. Madero sino el de la democracia mexicana? ¿El Plan de la Convención Nacional Democrática? A fin de cuentas: el Homo Libertas ya comenzó a existir en México de manera multitudinaria (aquel que tiene el conocimiento de causa y lo ejerce por el bien de todos sin intereses mezquinos ni engañosos), el Homo Libertas comenzó a trabajar bajo esta sentencia mexicana: Sufragio efectivo, no Calderón, que ya se ha convertido en la rúbrica de la resistencia civil pacífica en todo el país.

   
     


   
   
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