Literator, literatura contemporánea
Novelas, prosa, cuentos, poemas, ensayos, libros,
artículos periódisticos, columnas, blogs, talleres de literatura
Publicaciones del escritor Gerardo Oviedo

Escritor - Literato  
Gerardo Oviedo  
correo: ge-o@literator.de
 
 
Fallece dramaturgo: Víctor Hugo Rascón Banda
1° de agosto del 2008
Columna del escritor Gerardo Oviedo
El sonido y la furia
publicada en el periódico El Cambio
     
Gerardo Oviedo    
     
FALLECE DRAMATURGO: VÍCTOR HUGO RASCÓN BANDA
   
     

in memoriam de Víctor Hugo Rascón Banda

   
     

Apenas a las 6 de la mañana del día de ayer, Jueves 31, fallecía el dramaturgo y presidente de La Sociedad General de Escritores de México (Sogem) en el hospital ABC, Víctor Hugo Rascón Banda. Lo había aquejado durante más de 15 años una leucemia recalcitrante. Dramaturgo y defensor de los derechos de los autores mexicanos, era, y porque me consta, también férreo defensor de la libertad, la justicia y la democracia.

Cuando sucedió el proceso de desafuero en contra de Andrés Manuel López Obrador, cientos de escritores e intelectuales hicimos resonar nuestra indignación de diversas maneras. A Víctor Hugo me lo encontré, en una de tantas, en el Parque México, en el Distrito Federal, cuando acudimos al llamado de Paco Ignacio Taibo II para concentrarnos y ver qué podíamos hacer al respecto. Rascón Banda había estado muy enfermo semanas atrás, pero su determinación de no seguir una línea argumental impuesta por el Foxismo, le hizo levantarse y andar. Platiqué con él, después que terminó nuestra conjura libertaria en medio de la explanada, las columnas y los árboles del parque.

            —Me alegro de verle por aquí, maestro. ¿Cómo sigue? Le veo bastante mejorado.

            —Pues aquí ando. Pero uno nunca sabe.

            Asentí con la cabeza.

            —Así es, uno nunca sabe. Pero siempre hay tiempo para todo, ¿no? Sobre todo para defendernos de estás chingaderas que hace el imbécil de Fox.

            Rascón me miró desde su estatura, ya que era más alto que yo, aunque un poco encorvado debido a su recién paso por el hospital.

            —Es lo mínimo que podemos hacer.

            Meses después, cuando el volumen de la ciudadanía marchante hizo que Fox reculara para evitar hechos de sangre, Amlo pudo volverse candidato a la presidencia.

“Pero la política es la política”, me diría un amigo cineasta. Víctor Hugo se decantó por la candidatura de Amlo para las presidenciales y, cuando llegó el fraude electoral y asumió la presidencia Fecal, el poder de Sogem cayó en desgracia. “Ni los veo ni los escuchó”, diría Calderón en su interior: “Intelectuales bastardos que me acusáis sin razón”

“Uno de los errores de Víctor Hugo fue hacerse pejista”, oiría con cierta frecuencia.
“El le apostaba, con Andrés Manuel, a dirigir Conaculta”
“Como institución, Sogem tenía que haberse mantenido imparcial, fuera de la arena política”
Ahora Víctor Hugo Rascón Banda está muerto, pero sus convicciones no.             Siempre actuó con rigor y ética.

            En sus obras teatrales había una crítica social. Un detonante para intentar derrumbar muros y que, las mujeres que cayeran del cielo, no cayeran en el infierno, por ejemplo.

            Víctor Hugo defendía sus ideas. ¿Era un idealista?

            Tal vez. ¡Y qué importa!, la muerte nos llegará tarde o temprano a todos. Pero pocos escritores se salvan de la muerte cuando mueren.

Cuando falleció Jaime Sabines, yo fui a su velorio a Gayosso en Félix Cuevas y no hubo los miles de jóvenes que lo aplaudían y vitoreaban afuera de Bellas Artes, sino puros adultos vestidos con trajes y corbatas negras como cuervos. ¿Por qué? Porque Sabines se había convertido en vocero del peor discurso de su historia con una declaración descabellada que hirió hasta a los apolíticos, aquellos enfermos que se jactan de inteligencia, cuando en realidad es imbecilidad: “Las armas del ejercito zapatista se guardan en los sótanos de la iglesia de San Cristóbal”. Jaime Sabines se había convertido en Luzbel, el ángel caído. Nada más triste que ver a un escritor defender el lado oscuro de las cosas. Y después de ser admirado por millones, morir y ser enterrado solo, solo, solo.

            Con Víctor Hugo puedo vaticinar que será al revés. Después de estar caído en desgracia por su filiación política (y en palabras de sus congéneres: arrastrar a Sogem al despeñadero) y sus supuestos errores de cálculo político, su propia voz, sus obras teatrales y sus convicciones le harán ascender al olimpo. Al cenit donde los valiosos brillan con luz propia.

Desde aquí, en esta columna, con todo mi ateísmo, mi incredulidad ante todo y mi humildad, lo veré y lo despediré, como lo hice en el parque México, cuando ambos creíamos que podíamos revertir y limpiar las cloacas del mundo:

            —¡Cuídese, maestro, cuídese mucho, que necesitamos personas como usted para combatir estas chingaderas!

            —Gracias, Gerardo, pero ni te creas. Un día ya no estaré, pero mientras esté vivo, haré todo lo que pueda.

            —Adiós, maestro. ¡Y buena suerte!

 
Extra: Feliz cumpleaños a mi papá y a mi hermano David.

   


   
   
© Todos los derechos inclusive los de autor recaen en los autores
   


Literator http://www.literator.de
Literatura contemporánea Sugerencias, comentarios...a:
http://literator.de contacto-literat@literator.de
   
 

© 2004-2010 Literator.
Todos los derechos reservados. All rights reserved